El dolor, un mensaje del cuerpo

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Patricia Bustos Roa

Inmersos en un patrón cultural según el cual “si no te esfuerzas al límite, no vale la pena”, nos hemos acostumbrado a percibirnos a través del dolor, y en particular es frecuente que nos relacionemos con el cuerpo a través del dolor y las molestias. Esto es algo en cierto modo paradójico. Es en el cuerpo y con el cuerpo donde efectuamos cada uno de nuestros propósitos y proyectos, y sin embargo no lo tenemos habitualmente presente pues somos sordos a la mayoría de las señales que nos envía.

El cuerpo es el lugar donde y con que llevamos a cabo cada uno de nuestros propósitos y proyectos pero, cuando se manifiesta como un fondo de malestar, acallamos las señales con analgésicos olvidando que el dolor es una alarma de que algo anda mal; y, de hecho, antes de esta alarma hubo algo más sutil: un nudo en la garganta, una sensación de compresión en el pecho o en el bajo vientre, una pequeña incomodidad en el cuello o en los hombros. El cuerpo se nos hace abruptamente presente a través del dolor y la enfermedad, y entonces, como en esas situaciones ya no nos acompaña como quisiéramos (pues se ha transformado en una especie de simple “herramienta” que se descompuso), recurrimos a un agente externo para atender la situación: medicamentos, intervenciones quirúrgicas que las más de las veces pudieron ser evitadas si hubiésemos atendido adecuadamente a aquellas “señales”.

Las emociones modifican el tono postural; el estrés y la vida sedentaria generan una disarmonía corporal, los músculos se acortan, las articulaciones se comprimen; pronto aparecerán los dolores por contractura muscular, la movilidad será disminuida o difícil y esto genera una compresión de las articulaciones, lo cual las desgasta. Estoy describiendo aquí el mecanismo de la artrosis.

Con la pérdida de movilidad se pierde la flexibilidad y se acelera la pérdida de masa muscular y ósea, tan característica de la vejez , pero….¡¡ podemos ser viej@s a los 30 o a los 80!!

El trabajo corporal corporal puede ser de gran ayuda a la hora de abordar problemas emocionales. El psicoanalista Wihelm Reich, discípulo de Freud  (y que está en el origen de la bioenergética y de la biosíntesis), otorgó al cuerpo un protagonismo fundamental en el proceso de la psicoterapia.  Miramos hacia Oriente y desde ahí  nos llegan  diversas disciplinas  que muestran un enfoque diferente a los patrones de Occidente en la relación con el cuerpo ( yoga, tai chi , aikido , artes marciales, etc.). Existe entonces una mirada del cuerpo en relación con nuestras sensaciones y emociones, comenzamos a comprender la importancia de la relajación en el bienestar.

En el Método Feldenkrais decimos que un movimiento es de calidad cuando hay fluidez en la respiración, el movimiento es reversible (en cualquier momento podemos ir y volver, o detenernos), hay claridad en la intención -“si sabes lo que quieres hacer, puedes hacer lo que quieras”, dice Moshe Feldenkrais-, hay proporcionalidad del trabajo en todas las partes del cuerpo, es decir  este funciona como un todo; descubrimos entonces el placer del cuerpo en movimiento.

Nuestra exigente vida actual, que privilegia la eficiencia y el trabajo incluso a costa de la salud, disocia lo mental de lo corporal y nos aleja de la posibilidad de alcanzar una conciencia de nosotros mismos. Es un hecho que cuando la musculatura se mantiene en tensión, disminuye la percepción. Despertar la sensibilidad propioceptiva requiere un estado de relajación que “anida” la autoconciencia para conocer nuestras sensaciones, sentimientos y pensamientos, pudiendo entonces sentirnos en el placer del movimiento.

Reconocer nuestros estados de salud y saber cómo mantenerla debiera ser nuestra prioridad. Es en nuestro cuerpo donde vivimos la vida: la alegría y la tristeza, el dolor y el placer. Podemos ser artífices de nuestra vida , viviéndola en plenitud, tal vez  para ello sea necesario dedicar algo de tiempo y sobre todo procesos de conciencia que nos permitan darnos cuenta cómo hacemos lo que hacemos

Recomiendo un libro: El arte y la ciencia de no hacer nada , de Andrew J. Smart.

También el siguiente link: https://cuerpoenmovimiento.com/2016/12/11/estar-en-el-cuerpo/

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