LIBERAR LA COLUMNA VERTEBRAL Y RECUPERAR SU CALIDAD DE EJE MÓVIL

Patricia Bustos Roa

CALDER

El funcionamiento óptimo del organismo depende de que la espina dorsal conserve su alineación natural y la fluidez  entre sus curvaturas.

Tener un esqueleto alineado  con el eje central permite:
.-Máxima extensión vertebral
.-Pelvis neutra encima de los huesos verticales de las piernas
.-Caja toráxica libre sujeta a la espina dorsal
.- Cuello largo y extendido
.-Cabeza alta y en buen equilibrio

En estas condiciones, es posible estar de pie, movilizarse, mantener la respiración libre, tener las articulaciones libres y los músculos disponibles, esto para realizar la función de movilidad en una sinergia que permita que el movimiento se realice como un todo.


La disponibilidad de transmisión del movimiento a través de las curvaturas, tiene una relación de inter dependencia con la posición de la pelvis ya que la quinta vértebra lumbar descansa sobre el sacro, y esta es una plataforma inclinada que funciona como un conector entre los huesos iliacos y las alas de la pelvis.
Entonces, una buena alineación pélvica permitirá  una natural alineación de este eje móvil, organizando el esqueleto para que la fuerza pase a través de los huesos y los músculos se organicen a  sí mismos para transmitir  la movilidad en un todo armónico -en que las partes no son importantes en sí mismas- y hay una sensación de comodidad.
En el Método Feldenkrais, un movimiento es de calidad cuando se mantiene una respiración fluida, es posible revertir el movimiento, la intención del movimiento es clara y hay una proporcionalidad del trabajo.
Cuanto más se usa el centro (tronco, eje), más livianos son los extremos y es posible moverse con comodidad.

EL PAPEL DE LOS MÚSCULOS COMO TRANSMISORES DE MOVIMIENTO
Los músculos transforman la energía en movimiento, todo lo que expresamos y sentimos  es movimiento, incluso si creemos no movernos, los ojos movidos por músculos hablan por nosotras.
Los músculos están conectados entre sí a través de la fascia que es una envoltura de tejido conectivo elástico que cumple varias funciones: unión, revestimiento, sostén y transmisión. Estas fascias conectan a los músculos entre sí y a los huesos a través de los tendones  para transmitir el movimiento.

El soporte esqueletal y la organización de éste durante el movimiento, son fundamentales entonces para que los músculos realizen su función de movilidad sin tener que gastar energía extra en la función de sostén.
En nuestra cultura es un error muy extendido creer que los músculos tienen que ser fuertes para sostenernos y de ahí la idea de fortalecer e hipertrofiar los músculos. Un músculo sano es un músculo ágil y elástico cuando está en reposo, Los músculos desarrollados, por lo general, son un cúmulo de tensiones y nunca se relajan por completo siendo fuente de dolor y posturas cansadoras.
En el Método Feldenkrais  el movimiento es un vehículo de autoconocimiento, realizamos el movimiento no como un ejercicio, sino como una experiencia de movimiento, prestándonos atención a nosotros mismos en nuestros procesos internos.
En este prestarnos atención es importante observar sin juzgar, hacer poco y sin que haya una meta, siempre siendo amables con nosotr@s. Esta conciencia de nosotr@s a través del movimiento es una manera de recuperar la curiosidad y el entusiasmo como actitud  de aprendizaje. Cuando somos verdaderamente  concientes de lo que hacemos, comenzamos a recorrer un camino de reeducación y de una verdadera integración de nuevos conocimientos, nos damos cuenta de hábitos dañinos que pueden ser cambiados por nuevas maneras de sentir, de pensar y de hacer, en la antesala de hacernos sentir más libres en nuestros cuerpos.
Estudios de neuroplasticidad  afirman que el entusiasmo es importante en el aprendizaje por los neurotransmisores que se liberan (El Cerebro se Cambia a sí Mismo, Norman Doidge).
Lo opuesto a la actitud de aprendizaje  es el miedo, de ahí la importancia de evitar ir al límite, de llegar a la incomodidad y al dolor, pues el miedo al dolor hace que nos alejemos de la experiencia. Se trata entonces de no forzar para no llegar al dolor.  (La Biología del Miedo, Gerald Hüther).
Moshe Feldenkrais afirmaba que la búsqueda era de mentes flexibles en cuerpos flexibles.

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