Feldenkrais y el dolor

dolor-en-articulaciones

FELDENKRAIS Y EL DOLOR (I Parte)

Christa Lutter

Traducción desde el francés: Patricia Bustos Roa

Les  hablaré  de este  tema, el dolor, principalmente por dos razones:
La primera es que tengo el conocimiento del Método Feldenkrais por mi propio dolor crónico.
La segunda: la gente que viene a verme, por  lo general para las sesiones individuales, acuden casi exclusivamente por sus dolores. Pero también quienes llegan a las clases  grupales, a menudo vienen porque sufren dolor.

El Método Feldenkrais  no es un tratamiento del dolor, y nosotros, los profesionales de Feldenkrais,  no somos terapeutas, tampoco curanderos que ponen sus manos benefactoras sobre la gente . El Método Feldenkrais es un método de aprendizaje, también se podría decir que se trata de un método de Educación Somática. ¿Es posible aprender a no sentir dolor o, al menos,  aprender a tener cada vez menos dolor? Me inclino espontáneamente a decir: depende del dolor, de su origen y de sus causas. Y después de mucho pensarlo me inclino a responder que sí, que con el tiempo podemos aprender a reducir el dolor, cualquier dolor, pero esto es un largo camino. Y aunque el misterio del dolor y el sufrimiento durante mucho tiempo me han intrigado, y continúo siguiendo numerosos estudios y experimentos sobre este tema, no me siento absolutamente competente para hablar de ello aquí.

Hablemos, entonces,  de un dolor  fácil  y posible de entender, por ejemplo, el dolor de espalda. ¿Es posible aprender a no tener dolor de espalda?  He simplificado concientemente  el problema, sabiendo que hay diferentes tipos de dolor de espalda y también  situaciones  diferentes que pueden provocar  dolor de espalda, y esto hace del dolor algo individual.
Comencemos entonces con los dolores cotidianos,el dolor del día a día que tiene  todo el mundo, aquel que se fue instalando como dolor crónico, más o menos agudo e insoportable, que va y viene sin que nosotros sepamos realmente la causa.

columna-vertebralLa causa común para la mayoría de los dolores de espalda –que no vienen de un accidente o enfermedad- y de hecho también un malestar en la rodilla, se deben por lo general a un sobre-uso de las articulaciones de la columna vertebral (en la zona lumbar o la articulación de la rodilla)  o a un mal uso de las articulaciones vecinas como las caderas, los tobillos o las de la caja torácica. En principio, y para simplificar, lo que sucede es que nosotros hacemos un giro donde no deberíamos girar y, por el contrario,  fijamos la zona que debieramos permitir girar . En pocas palabras: estos  dolores provienen de nuestros hábitos. Por el momento no nos interesa el origen de estos hábitos, incluso si se trata de un tema muy importante en la biografía de cada uno y también en relación con la salud pública.

Comencemos entonces con los malestares domésticos y los hábitos que los provocan. La palabras ¨hábito¨y ¨habituales¨son claves en el Método Feldenkrais, como tambien lo es la palabra inhabitual.
¿Qué es un hábito y en que consiste? Es un esquema y existe sobre todo en nuestra cabeza, pero generalmente no tenemos conocimiento ni conciencia de ello.

  •  Conozca sus hábitos – Este es el primer paso y uno de los cambios iniciales más importantes para lograr el bienestar. ¿Qué es lo que se mueve cuando me muevo?
  •  Explorar alternativas – Por ejemplo, hacer los movimientos de una manera inusual -será la segunda.  ¿Puedo hacer este movimiento de manera diferente?
  •  Tomar conciencia  de las conexiones, los efectos,  las sensaciones será la tercera
    – ¿qué está moviéndose también? ¿donde  siento el movimiento en el cuerpo? –
  •  Saber escoger lo que es bueno para uno es el último paso ¿Con qué movimiento me siento más cómoda?

Conocer significa aquí: sentir y tomar conciencia  de qué siento mientras me muevo. Es algo  sensorial,  físico y mental, al mismo tiempo,  no se reduce a un conocimiento teórico. Conozco la anatomía, se teóricamente  que la articulación de la cadera es una cavidad en la que se mueve la cabeza femoral –un objeto redondo que puede rodar como todo cuerpo esférico. Pero  mientras yo no la siento rodar, no lo sé, no sé realmente qué es lo que rueda en la cadera, yo siento mi propia cadera ,otra persona no siente lo mismo en mi lugar. Mi sensación, la de mi articulación y del rodar de la cabeza del fémur, tiene una representación en mi cerebro a partir de mi sistema nervioso.

Este es el comienzo. Me muevo y siento cómo lo hago. Yo no lo siento sólo en la pelvis, lo siento sucesivamente en todo el cuerpo . Siento si apreto la mandíbula y tenso la espalda o el cuello, siento si respiro y cómo lo hago, o si acaso bloqueo la respiración. Y poco apoco yo voy tomando más consciencia  de mí y de mi imagen.

Al tomar conciencia de sí mismo ya hay un cambio. A continuación la experiencia de ejecutar pequeños movimientos se realiza al practicar durante las sesiones grupales de autoconciencia a través del movimiento.

 

 

 

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