Paso a paso: Un buen caminar

El pintor caminante (1991) Carlos Alonso

Tratar adecuadamente una alteración biomecánica implica observar todas las compensaciones y alteraciones que se han producido en la actitud postural. La zona del dolor o disfunción no siempre es la zona del problema; puede haber una inflamación o irritación en otro lugar, lo que generará una adaptación o compensación funcional. Por lo tanto, es necesario evaluar no solo la zona afectada, sino también sus relaciones, zonas articulares, musculares y viscerales.

Los pies son la base del cuerpo, pero no basta con prestar atención a los pies para recuperar su funcionalidad. Si no existe una buena movilidad, estabilidad y fuerza muscular que se distribuya adecuadamente en todas las cadenas, podemos mejorar el calzado, usar plantillas o caminar descalzos para aliviar molestias o dolores, pero si no investigamos la causa de la pérdida de sinergia en las relaciones de las cadenas musculares, no estaremos abordando el origen de esa pisada disfuncional.

En condiciones deficitarias, las rodillas compensarán, las caderas también lo harán, y las lumbares se verán afectadas; de ahí la importancia de buscar la causa que podría estar a nivel visceral o en una antigua lesión. Por lo tanto, se hace indispensable una adecuada evaluación que incluya la pelvis, el tórax y el cráneo para poder llevar a cabo un tratamiento adecuado y rehabilitar el movimiento.

Si las caderas están rígidas, es necesario buscar la causa de esa rigidez y encontrar las zonas de compensación, ya que los problemas a nivel visceral o en los órganos de la pelvis menor y el sistema digestivo pueden influir en las caderas. Para lograr una marcha adecuada, un buen caminar, es esencial que los movimientos de la pelvis y la zona lumbar estén sincronizados con los miembros inferiores y superiores. Los movimientos deben ser equilibrados y simétricos para un óptimo manejo del centro de gravedad.

Un dolor en la cintilla iliotibial puede provocar un patrón de movimiento alterado que generará tensión en las rodillas y las caderas. Las rodillas son articulaciones propensas a experimentar dolores debido a hiperpresiones, ya sean de origen descendente o ascendente. Por lo tanto, para mantener una buena organización corporal y evitar el desgaste articular, es crucial tomar conciencia de la relación que existe entre las rodillas, los pies y las caderas.

Caminar somete a prueba todas nuestras articulaciones; por lo tanto, lograr una buena organización corporal implica alcanzar una armonía entre las tres esferas: la cabeza, el tórax y la pelvis. De este equilibrio resulta una distribución adecuada del peso en los pies.

Los pies, a través de los mecanorreceptores cutáneos (presentes en la planta del pie y en la piel) y los propioceptores músculo-tendinosos articulares, informan constantemente al cuerpo para la alternancia de las descargas de peso que garantizan una buena estabilidad en el movimiento. Sin embargo, la conciencia propioceptiva por sí sola no produce conciencia corporal, sino que es uno de los elementos de esta. La conciencia corporal es el resultado del bagaje motor personal. En las clases del Método Feldenkrais, buscamos experimentar conexiones y relaciones que permitan que el movimiento sea una experiencia fácil y placentera. Conocemos nuestros hábitos, abriéndonos al potencial de nuestro sistema nervioso para incorporar o recuperar opciones motoras más funcionales de acuerdo a las posibilidades personales, mejorando así nuestro bagaje motor.

Se trata de un aprendizaje en el que el movimiento es un recurso para aumentar el conocimiento de nosotros mismos. Se requiere una actitud de curiosidad para darnos cuenta de cómo hacemos lo que hacemos, con el fin de incrementar la funcionalidad del sistema sensomotor a través de movimientos orgánicos que el sistema elige como más apropiados. El cerebro siempre busca la eficiencia, siendo esto lo más económico y funcional, limpiando así la acción motora de las compensaciones o de los malos hábitos para encontrar maneras de hacer más y mejor con menos energía.

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