
Caminar erguidos nos hizo humanos. La bipedestación nos permitió ser la especie que somos hoy: nos dio la capacidad de levantar la vista para mirar hacia el horizonte y más allá. Somos el único mamífero que camina en dos patas, y esta forma de marcha ha contribuido directamente a desarrollar los atributos que nos definen.
Sin embargo, caminar erguidos se inscribe en una evolución que tiene una historia de millones de años y que también implica ciertas complejidades adaptativas; por ejemplo, nuestra velocidad al correr es muy inferior a la de otros animales y el parto humano es un proceso que requiere de asistencia.
Una obra maestra de la ingeniería corporal
Para entender cómo nos movemos, debemos mirar el centro de nuestro cuerpo. Sobre la pelvis actúan constantemente fuerzas ascendentes y descendentes. Para que su biomecánica funcione de manera óptima, es imprescindible que exista una coherencia entre estas fuerzas, permitiendo que el sacro y el pubis actúen como un eje central de distribución y amortiguación.
La movilidad de la pelvis es generada por las articulaciones coxofemorales. Gracias a la forma esférica de la cabeza femoral, contamos con movilidad en tres planos. Así, durante la marcha, la movilidad de los fémures se combina de forma armónica con el desplazamiento sinusoidal de la pelvis.
Mantener una buena relación entre la movilidad de la pelvis y las caderas no solo asegura una larga vida funcional en esta zona, sino que incide directamente en toda la columna. Funciona como una cadena de transmisión de movilidad que viaja hacia el tórax, la cintura escapular y el cráneo, relacionando las tres esferas corporales (tal como lo plantea el método Busquet).
El camino a través del movimiento consciente
Integrar a nuestro registro senso-perceptivo la calidad de diferenciación e integración articular de las caderas y la pelvis es una sutileza sensorial. Esta consciencia la adquirimos tanto en las sesiones individuales de Integración Funcional (IF) como en las lecciones grupales de Toma de Consciencia a través del Movimiento (ATM) del Método Feldenkrais.
A partir de la toma de consciencia de estas cualidades articulares, podemos, por ejemplo, percibir las relaciones miofasciales internas de los tres diafragmas (el piso pélvico, el diafragma torácico y el faríngeo) y, en consecuencia, mejorar significativamente la movilidad de la cintura escapular. En suma, podemos acercarnos a lograr que esta maravilla de arquitectura corporal que somos funcione con una ingeniería de punta. ¿Por qué no intentarlo? ¿Por qué no aprovechar todo ese potencial que nos ha llevado millones de años desarrollar?
Te invito a explorar en junio
Este mes continuamos explorando la posibilidad de cambiar a través del movimiento consciente. Darnos cuenta de cómo hacemos lo que hacemos y conocer opciones más orgánicas es la base del aprendizaje y del cambio.
La pelvis juega un papel fundamental en nuestra organización postural. Desde aquí se sostienen el tronco y los brazos hacia arriba, mientras que las piernas, hacia abajo, permiten la locomoción. Las articulaciones de la cadera, ubicadas en la pelvis, reciben el impacto de cada paso que damos, funcionando como un eco de la alineación de las rodillas, los tobillos y los pies.
Una pelvis fuerte sostiene tus órganos, organiza tu piso pélvico y tus soportes internos. Por eso, este taller online es una ampliación directa de nuestro trabajo previo de piso pélvico; una experiencia diseñada para liberar y relajar, devolviéndole al cuerpo su equilibrio y estabilidad.
Detalles del Taller Online:
- Duración: 4 clases (una clase por semana).
- Horarios disponibles:
- Martes a las 19:00 h
- Jueves a las 20:00 h
- Valor total: $35.000
Te invito a sumarte a esta experiencia. Adjunto a esta publicación encontrarás la ficha de inscripción.
Si deseas conocer más sobre la temática que exploraremos este mes, puedes visitar el siguiente enlace: Articulaciones de las Caderas.
Quedo atenta a tus consultas. ¡Nos vemos en el movimiento!
