
Hoy quiero compartirles lo que fue nuestra primera experiencia de KineSomática: una jornada en la que invitamos a dejar de sostener para disfrutar, a sentirnos en movimiento y a descubrir nuevas posibilidades, transitando desde los movimientos más simples hasta los más desafiantes.
En KineSomática integramos la ciencia del movimiento con la experiencia del cuerpo vivido. La invitación es a sentirnos en movimiento desde lo sutil, desde lo lento y lo pequeño, para conectar con sensaciones profundas. Vivenciamos que somos cuerpos vivientes, con una estructura que sostiene y da forma, que relaciona, que se mueve y que también porta una historia y una composición emocional.
Descubrimos que podemos movernos sin dolor y sin esfuerzo, disfrutar del cuerpo en movimiento y encontrar goce incluso en aquello que solemos percibir como difícil o desafiante. Soltamos tensiones profundas para dejar de sostener, liberando el sistema miofascial y permitiendo que su función de movimiento se realice en armonía, experimentando el gozo de la activación muscular.
Se trata de reencontrarnos con la habilidad de estar sobre nuestros pies, esa capacidad que nos hizo humanos y nos permitió convertirnos en criaturas que franquean horizontes. Jugamos con la bipedestación, desafiamos el equilibrio y recuperamos la posibilidad de jugar, de rodar y, en definitiva, de gozar del cuerpo en movimiento, dejando de sostener para disfrutar.
Tenemos la capacidad de aprender, integrar, relacionar y, finalmente, cambiar. Eso fue lo que experimentamos en la jornada de KineSomática. Estamos integrados y comunicados de la cabeza a los pies; de la piel a los huesos somos huesos, piel, músculos y vísceras, y todo funciona de manera solidaria.
La forma en que nos percibimos es la manera en que nos comunicamos con el mundo. Si cambiamos nuestra autoimagen, cambia nuestro mundo. La toma de conciencia de quiénes somos —de nuestros deseos, restricciones y posibilidades— es el primer paso hacia cambios profundos. Es un despertar que necesita ser sostenido: una chispa que se aviva o se apaga según decidamos continuar en el proceso.
