¿Qué es la Equilibriocepción?

El equilibrio es una habilidad de nuestro sistema neuromotor que se puede desarrollar y mejorar. Los pies, los tobillos y los ojos juegan un rol fundamental en la mejora de esta capacidad. En octubre, hemos centrado nuestra atención en la importancia de estas articulaciones y su impacto en el equilibrio.

En la búsqueda de una conexión coherente entre sentir y hacer, y en la intención de que el movimiento refleje una autoimagen consciente, continuamos explorando la relevancia de una buena movilidad articular. Este mes profundizaremos en la relación entre la pelvis, la columna vertebral, los brazos, las costillas y la movilidad de la cabeza.

La pelvis y la columna forman una estructura central básica. Las tensiones que se acumulan en cualquiera de sus extremos tienden a manifestarse en áreas de mayor debilidad estructural, generalmente en la parte baja de la columna, entre la cuarta y quinta vértebra lumbar, y en las cervicales. Los malos hábitos al sentarse, agacharse o someter esta zona a estrés contribuyen a las frecuentes molestias lumbares y cervicales. Por eso, es esencial tomar conciencia de cómo usamos nuestro cuerpo para prevenir dolores y malestares.

“No es posible lograr una postura correcta sin que la pelvis pueda moverse libremente en todas sus articulaciones, es decir, en la cadera y en la parte estrecha de la espalda. En cuanto se restringe uno de los posibles movimientos de la pelvis, se pierde la fluidez de la acción.” —Moshe Feldenkrais

Un cuello libre, en armonía con la columna vertebral y la pelvis, permite liberar los hombros y brazos para manipular y acompañar sincrónicamente la marcha y todas las funciones maravillosas que realizamos con las manos: escribir, tocar instrumentos, crear arte, acariciar, entre otras.

Alinear el esqueleto con el eje central permite:

  • Transmitir el movimiento a lo largo de todas las curvas de la columna
  • Maximizar la flexión y extensión vertebral
  • Tener una pelvis disponible para moverse en anteversión, posición neutral y retroversión
  • Mantener una caja torácica libre, conectada a la columna vertebral
  • Extender y alargar el cuello
  • Mantener la cabeza alta y en equilibrio, preparada para todas sus posibilidades de movimiento

Cuidar y desarrollar nuestro sentido del equilibrio no solo mejora la movilidad y la postura, sino que también fortalece la relación que tenemos con nuestro cuerpo. Al hacernos conscientes de cómo nos movemos y de las conexiones entre distintas partes de nuestra estructura, podemos experimentar una mayor libertad y armonía en cada acción cotidiana. En definitiva, el equilibrio no es solo una cualidad física; es una expresión de bienestar y conciencia en cada paso que damos.

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