CONCIENCIA Y RESPIRACIÓN

La respiración es un proceso automático no consciente que ocurre en nuestro cuerpo debido a que estamos vivos, pero es uno de los pocos procesos fisiológicos que podemos controlar conscientemente. El control automático de la respiración se encuentra en el sistema nervioso central, específicamente en el tronco encefálico, y es regulado por los niveles de oxígeno, dióxido de carbono y pH en la sangre. Aunque la respiración es un proceso automático, podemos hacerla consciente.
Hacer consciente la respiración implica prestar atención para notar las estructuras que participan en este proceso, llevando así la información a la corteza cerebral que envía impulsos a las neuronas motoras encargadas de la respiración.
Entonces, ¿qué implica hacer consciente la respiración?
Es un acto de atención, similar a cualquier otro acto de conciencia, en el cual enfocamos nuestra atención en una función que normalmente pasa desapercibida. Al hacerlo, activamos procesos de aprendizaje. Esto nos permite ser conscientes de hábitos que pueden no ser óptimos o incluso perjudiciales, y así podemos optimizar nuestra función respiratoria, aumentando los niveles de oxígeno y mejorando el rendimiento del cerebro.
La respiración, siendo una función básica, es una clara señal de que la vida cambia en respuesta a nuestras acciones y emociones. En situaciones normales, respiramos unas 15 veces por minuto, pero este ritmo puede variar dependiendo de nuestras actividades, como hacer ejercicio, meditar o descansar. La respiración se adapta a nuestras experiencias; de hecho, podríamos decir que lo que sentimos o hacemos influye en nuestra respiración.
Aunque es innegable que todos respiramos, es posible que no estemos utilizando todo nuestro potencial respiratorio, ya sea debido a hábitos motores que limitan la movilidad torácica o a hábitos emocionales que nos desconectan de nuestro cuerpo. Las emociones se experimentan y expresan a través del cuerpo.
En las clases de autoconciencia a través del movimiento, no enseñamos una técnica específica de respiración. Más bien, se trata de comprender las estructuras relacionadas con la respiración para asegurar que estén disponibles y adaptar la función respiratoria a cada momento. No enseñamos a respirar, sino que liberamos lo necesario para permitir que la respiración se ajuste automáticamente a lo que deseamos hacer, ya sea correr, meditar, cantar, etc.
Este proceso no se realiza a través de ejercicios físicos, sino que la guía se da a través de la palabra, con el objetivo de encontrar nuestro propio camino hacia la autenticidad y la organicidad, permitiendo que el sistema nervioso se organice de manera óptima. Se trata de dirigir la búsqueda de lo que mejor se adapte a cada momento.
Un sistema emocional poco saludable puede desconectarse de la respuesta corporal. La autoconciencia a través del movimiento puede ser el camino para descubrir la relación entre la respiración, las emociones y el movimiento corporal.
